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Placas Base Gaming

La placa base es el componente principal de un ordenador, por lo que comprar una placa base debe ser una decisión meditada. ¿Qué tipo de PC vas a montar? Dependiendo de si buscamos configurar un PC Gaming o un ordenador para la oficina o multimedia, tendremos que optar por una placa base más o menos completa. En FranPCinfo te ofrecemos un gran listado de las marcas más conocidas.

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Mejores placas base gaming 2019: Guía de compra

¿Qué es una placa base?

Una placa base, también conocida como placa madre, tarjeta madre o motherboard, es un circuito impreso que funciona como centro de control de todo el equipo.

En ella se conectan los demás componentes de un ordenador, y se encarga de que estos se comuniquen correctamente entre sí y de repartir la energía entre ellos de forma adecuada.

Es, por así decirlo, como el sistema nervioso de un PC.

Esta pieza es de vital importancia para el buen funcionamiento de tu ordenador. De hecho, este no podría funcionar sin ella.

Tipos de placas base

Según su tamaño, existen diferentes tipos de placas base. A estas categorías también se las conoce como factores de forma.

Según el espacio que tengas disponible dentro de la torre y de los dispositivos que quieras conectar a la placa, deberás elegir un tamaño u otro.

Estos son los principales formatos que existen en la actualidad:

E-ATX

Las E-ATX (Extended ATX) son las placas base más grandes, recomendadas para equipos de alta gama usados como Workstation.

Tienen multitud de opciones de conectividad, y requieren una torre igualmente grande para que pueda acomodarla.

ATX

Es el formato estándar. Ofrecen conectividad y ranuras suficientes para la mayoría de los usuarios, y suelen entrar en cajas de tamaño mediano.

Dentro de este formato es posible encontrar desde modelos de alta gama hasta otros muy básicos.

Micro ATX

Son aproximadamente una cuarta parte más pequeñas que las ATX tradicionales, y hoy en día también están bastante extendidas.

También se les suele llamar M-ATX, y en algunas clasificaciones aparece como un subtipo de las ATX.

A pesar de su reducido tamaño, no pierden muchas de las funcionalidades que pueden encontrarse en las ATX, y suelen ser más baratas.

Otra ventaja es su versatilidad, ya que pueden instalarse en cajas de formato ATX o Micro ATX.

Mini-ITX

Estas placas están ideadas para los equipos de pequeño formato, ya que tienen una longitud de casi la mitad de las ATX.

Los equipos construidos en este formato tienen restricciones importantes: normalmente solo admiten una tarjeta de expansión, disponen de menos conectores para discos duros y modulos de memoria RAM, tienen una peor refrigeración…

Además, suelen ser más caras que las ATX o las M-ATX.

Pese a estas desventajas, estos ordenadores pueden ser una buena opción para usos multimedia y para lugares en los que se cuente con un espacio reducido.

Otros tamaños

Existen otros formatos de placas base pero son mucho menos comunes, y están dirigidos a un público con unas necesidades muy concretas.

Es el caso de las DTX y las STX, ambas de un tamaño aún más pequeño que las Mini-ITX.

Partes de una placa base
Las placas base están compuestas por diversos componentes. Algunos son comunes a todos los modelos y otros solo pueden encontrarse en algunas placas en específico.

Estas son las partes más importantes de toda placa base:

Socket o zócalo del procesador

Aquí es donde se coloca la CPU. El socket determina qué procesador podemos instalar en la placa, ya que si intentamos insertar uno de un socket diferente, simplemente no encajará.

Los tipos de socket de los procesadores van evolucionando con el tiempo, por lo que normalmente, cuando queremos cambiar el procesador de nuestro equipo, también debemos cambiar de placa para que sea compatible.

Actualmente los sockets más comunes son el LGA 1151 y el LGA 2066 por parte de Intel y el AM4 y TR4 en el lado de AMD.

Es de vital importancia que nos aseguremos que el procesador y la placa son del mismo socket. De lo contrario, además de que nuestro sistema no funcionará, podemos dañar ambas piezas al tratar de instalar el procesador.

Chipset

A menudo se confunden chipset y socket, pero son dos conceptos distintos.

El chipset es una combinación de software y hardware, consistente este último en un conjunto de circuitos electrónicos que se sitúan debajo del socket (y por lo tanto no son visibles). Su función es coordinar el flujo de datos entre el procesador y los demás componentes principales del ordenador.

Cada socket dispone de distintos chipsets entre los que elegir.

El chipset determinará las funcionalidades y características que tendrá la placa base: si es compatible con overclocking o no, si soporta la instalación de dos gráficas, la cantidad de energía que requiere…

Por ello, la elección del chipset es probablemente la más importante a la que nos enfrentemos a la hora de comprar una placa base.

Ranuras RAM

En estas ranuras o slots se insertan los módulos de memoria RAM. Actualmente las más comunes son del tipo DIMM (Double Inline Memory Module), que cuentan con un bus de 64 bits.

Las placas base de gama baja suelen disponer de dos ranuras, por lo que están limitadas a la instalación de dos módulos de memoria RAM. Los modelos de gama más alta pueden tener hasta ocho, aunque lo más común es contar con cuatro.

Además del número de módulos, las placas tienen una capacidad de RAM límite: desde 64 GB en los modelos más corrientes hasta los 128 GB de los más avanzados.

También hay que prestar especial atención al tipo de memoria que soporta la placa. El estándar actual es el DDR4, pero todavía se pueden encontrar modelos compatibles con DDR3.

Ranuras de expansión

En estas ranuras podemos instalar tarjetas de expansión y otros dispositivos para añadir nuevas funcionalidades a nuestro PC.

Las hay de distintos tipos y tamaños. Las más comunes son las PCIe x16, en las que se instalan las tarjetas gráficas, y las PCIe x1, más pequeñas. Otras, como las x4, son menos habituales, ya que un dispositivo con este conector se puede instalar en una ranura x16.

Sin embargo, no siempre es posible usar todas las ranuras de una placa, ya que es posible que al instalar ciertos dispositivos, especialmente tarjetas gráficas, algunas ranuras queden inaccesibles.

Por eso, si quieres instalar varias tarjetas de expansión, lo mejor es que optes por una placa de gran formato, como ATX o E-ATX.

Conectores de alimentación

A través de estos conectores la placa recibe la energía necesaria y la distribuye entre el resto de componentes.

Normalmente consiste en un conector de 20 o 24 pines, y a veces se pueden encontrar otros más pequeños, de 4 o 8 pines, para proporcionar corriente directamente al procesador.

Puertos SATA

Los dispositivos de almacenamiento, como discos duros y ciertos discos SSD se conectan mediante estos puertos.

El número de puertos SATA irá determinado por el chipset y el modelo de placa base en concreto, por lo que si planeamos instalar varios discos duros, debemos prestar atención a este dato.

Reloj

Este componente regula la velocidad de ejecución del procesador, mediante una señal de sincronización.

Por ejemplo, una CPU con una frecuencia de 3 GHz recibirá tres mil millones de impulsos eléctricos por segundo para poder operar a esa velocidad.

El reloj también se encarga de sincronizar otros componentes que emitan o reciban algún tipo de comunicación.

Puertos de conexión de entrada y salida
Estos conectores son accesibles desde el exterior de la torre (normalmente desde la parte trasera) y sirven para comunicar el sistema con dispositivos externos de entrada o salida: monitores, teclado, ratón, impresoras, altavoces, dispositivos USB…

Algunos de ellos se suelen situar en la parte frontal para usarlos con mayor comodidad, como es el caso del jack para auriculares y algunos puertos USB.

BIOS y pila

La BIOS es un chip de memoria que contiene el software que hace de enlace entre el hardware y el sistema operativo, y que hace posible que nuestro equipo arranque cuando lo encendemos.

Este software también se conoce como BIOS o UEFI.

Es posible acceder a la BIOS para modificar ciertos parámetros de la placa base y de otros componentes.

Por ejemplo, desde aquí podemos aumentar la frecuencia de la RAM y el procesador si queremos hacer overclock, aunque para ello debemos tener unos conocimientos previos y contar con el hardware adecuado.

También desde aquí podemos arrancar el sistema desde un disco de inicio de rescate, en caso de que tengamos algún problema que nos impida acceder a Windows de la forma habitual.

Puesto que este chip necesita estar alimentado por energía de forma ininterrumpida para mantener los ajustes y la fecha y hora, junto con él se encuentra una batería que se la suministra cuando el PC está apagado.

Cómo elegir la placa base adecuada

Elegir placa base puede ser una tarea bastante compleja, especialmente para aquellos que no estén familiarizados con sus especificaciones.

Por eso, en este apartado vamos a resaltar los aspectos básicos que hay que considerar antes de hacer nuestra compra.

Presupuesto total

Lógicamente, debemos tener en cuenta de cuánto dinero disponemos para todos los componentes del PC.

Aunque técnicamente podemos montar un procesador de alta gama en una placa barata, lo ideal es que nuestro equipo esté bien equilibrado. Por lo tanto, para un presupuesto bajo o medio (1.000 euros o menos), podemos buscar una opción por debajo de los 100 euros, mientras que para las configuraciones más avanzadas es buena idea optar por un modelo por encima de esa cantidad.

Plataforma y procesador

La primera decisión que debemos tomar, una vez que tenemos un presupuesto delimitado, es la plataforma por la que optaremos para nuestro nuevo PC.

Esto significa elegir entre Intel o AMD, y entre los numerosos procesadores que cada fabricante tiene en el mercado.

Ambas opciones son perfectamente válidas para cualquier presupuesto, pero el uso que vayas a dar a tu ordenador puede ayudarte un poco más en la decisión: en multitarea y programas que usen varios núcleos a la vez, los AMD Ryzen suelen rendir mejor, mientras que Intel se muestra más sólido en el gaming y en procesos que usen uno o pocos núcleos.

También en este punto debes decidir si quieres un modelo de la última generación disponible o si no te importa hacerte con una CPU algo más antigua, en caso de que encuentres alguna a buen precio y quieras ahorrar al máximo.

Una vez que tengamos decidido nuestro procesador, ya sabremos con qué socket es compatible. Lo siguiente es elegir el chipset.

Chipset

Por cada socket suele haber varios chipsets disponibles, que determinarán las funcionalidades que traerá la placa base y qué dispositivos podremos conectar.

Con el fin de simplificar la elección del chipset, estos pueden dividirse en cuatro grupos:

Chipset básicos: Para usuarios domésticos que usen su PC para tareas cotidianas como navegar por la web, ver películas y series, usar programas de ofimática… También es posible jugar con estos equipos, aunque su potencial será más limitado.
Chipsets para gaming: Ideales para jugones, incluyen las funcionalidades esenciales más algunos extras, como puede ser la posibilidad de instalar dos gráficas y hasta cuatro módulos RAM, iluminación LED o una mayor variedad de conexiones.
Chipsets para overclocking: Estos son los que debes elegir si tienes un procesador con multiplicador desbloqueado y quieres sacarle todo el máximo provecho. También son aptas para gaming.
Chipsets para profesionales o entusiastas: En este grupo podemos incluir los chipsets para procesadores de gama extrema de Intel (series -X) y de AMD (Threadripper). Su público principal son los creadores de contenido, profesionales multimedia o gamers que quieran montar un PC extremo con múltiples tarjetas gráficas.

Overclocking

Como hemos comentado en el apartado anterior, al elegir chipset deberás tener en cuenta de si quieres hacer overclock o no.

Por si no estás familiarizado con este término, se trata de una práctica que puede realizarse con algunos procesadores para subir su velocidad de ejecución por encima de la cifra especificada por el fabricante.

Si no te planteas hacerlo, puedes comprar una placa más barata, ya que no te merecerá la pena pagar la diferencia por un modelo más caro. Simplemente elige una que se adapte bien a tu presupuesto y que cuente con las conexiones que necesitas.

Las placas adaptadas para overclocking tienen materiales de más calidad y están protegidos para soportar temperaturas mayores y posibles problemas eléctricos, como sobretensiones.

Formato y tamaño

Uno de los errores más comunes entre los novatos es que no comprueban que su placa base encaje bien en la torre de su PC.

Las torres están disponibles en diferentes tamaños o formatos, y lo mismo ocurre con las placas base, como ya hemos explicado en este artículo.

Por lo tanto, tienes que asegurarte de que la caja puede albergar la placa base y el resto de los componentes que quieres instalar en ella.

Si tienes espacio suficiente y quieres montar un equipo potente, probablemente quieras una torre de formato completo y una placa base ATX. Si en cambio necesitas un PC multimedia para ubicarlo de forma discreta en el salón junto a tu televisor, puede que sea mejor optar por un formato Mini-ITX.

Sin embargo, los tamaños de las cajas no están estandarizados, como sí lo están las placas, por lo que una torre de tipo Full-Tower o ATX puede tener unas dimensiones diferentes en función del modelo y fabricante.

Para evitar sorpresas desagradables, lo mejor es consultar las especificaciones de la torre, ya que en ellas suele aparecer el tipo de placa base que admite.

Ranuras de memoria RAM

La placa base también determinará la cantidad de módulos de memoria RAM que puedes instalar, así como su capacidad total y su velocidad máxima.

El número de ranuras DIMM (dual in-line memory module) más habitual es cuatro, aunque pueden encontrarse desde dos hasta ocho.

Debes tener en cuenta con qué cantidad de memoria vas a equipar tu equipo, y también dejar la puerta abierta a posibles aumentos en el futuro. La cantidad de RAM estándar a día de hoy son 8 GB o 16 GB, pero eso no quiere decir que en el futuro puedas necesitar más.

Por eso, no es recomendable ocupar todas las ranuras desde el principio.

Por otro lado, instalar la RAM por pares también proporciona una pequeña ventaja en el rendimiento. Por lo tanto, si tienes cuatro ranuras y quieres instalar 16 GB, es mejor que compres dos módulos de 8 GB cada uno, y de esta forma poder añadir otros dos más adelante.

También debes asegurarte que la placa soporta la velocidad de la memoria RAM que planeas comprar.

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